Primeros Antecedentes
El primer dispositivo similar a la copa menstrual registrado fue el "saco catamenial", patentado en 1867 en Chicago, EE.UU., por S. L. Hockert. Este invento consistía en una bolsa de goma insertada en la vagina, sujeta por un anillo que rodeaba el cuello uterino. Un alambre conectaba la bolsa con una almohadilla ubicada en el abdomen, y todo el dispositivo se aseguraba al cuerpo con un cinturón.
A lo largo del siglo XIX se registraron más patentes de recolectores internos. En 1876, George E. Johnston patentó una copa unida a un saco exterior donde se acumulaba la menstruación. Su diseño incluía dos recámaras internas: una para acumular aire y permitir la expansión de la copa, y otra para recibir el flujo menstrual. En 1884, Hiram G. Farr patentó un dispositivo con una copa de metal conectada a un tubo flexible que llevaba el fluido a un receptáculo externo. Otros inventores, como Julius J. Wernier en 1892 y Philip W. Dautrich en 1895, introdujeron sistemas con tubos telescópicos y mecanismos de evacuación controlada del flujo menstrual.
Avances en el Siglo XX
A inicios del siglo XX, los diseños comenzaron a prescindir de cinturones y soportes externos. En 1903, Lee H. Mallaleiu patentó una copa con un anillo corrugado y un sistema de válvula para evitar derrames. En 1907, Louise Nelson creó un pesario con un tubo interno revestido de goma para recolectar la sangre. A lo largo del siglo, diversos modelos con mejoras estructurales fueron registrados, incluyendo materiales más flexibles y sistemas de retención más eficaces.
En 1937, la actriz e inventora Leona Chalmers patentó un modelo de copa menstrual de caucho vulcanizado con pequeñas aberturas para la liberación de presión. Su producto, comercializado bajo la marca Tass-ette, enfrentó dificultades debido a la Segunda Guerra Mundial y la escasez de caucho. Además, barreras culturales y prejuicios médicos limitaron su adopción. En 1950, Chalmers introdujo una versión mejorada de su copa, hecha de caucho blando con mayor flexibilidad y mejor succión.
Evolución Comercial y Establecimiento en el Mercado
Durante la década de 1930, surgieron las primeras marcas comerciales de copas menstruales, como Daintette Cup y Foldene Cup en EE.UU. Sin embargo, la preferencia del público por productos desechables como tampones dificultó su popularización. En la década de 1960, Tassette Inc. intentó relanzar la copa menstrual con campañas publicitarias innovadoras, pero la reticencia del mercado llevó a su retiro en 1963.
En los años 70, la preocupación por el síndrome de shock tóxico asociado a tampones fomentó la búsqueda de alternativas, propiciando el resurgimiento de la copa menstrual. En 1987, The Keeper, hecha de látex, fue lanzada al mercado y sigue en producción hoy en día. En la década de 1990, nuevos diseños de discos menstruales desechables como Softcup comenzaron a ganar popularidad.
Expansión Global y Aceptación Social
El cambio en la percepción social sobre la menstruación, impulsado por movimientos como body positivity y la preocupación por la justicia ambiental, ha favorecido la aceptación de la copa menstrual. En 2002, se lanzó la primera copa menstrual de silicona médica, Mooncup, en Reino Unido, material hipoalergénico y más seguro que el látex. Desde la década de 2010, existen más de 200 marcas en 99 países, reflejando una adopción global creciente de este método de gestión menstrual sostenible.

